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sábado, 28 de mayo de 2011

Fuente: La pupila insomne

Cinco intelectuales analizan significado y perspectivas del 15-M

Cambio de nombre en de la plaza del 15 de Mayo en Valencia, España. Foto: Jacobo Méndez
Foto: Jacobo Méndez
Cinco intelectuales han accedido a la solicitud deLa pupila insomne para comentar la actual situación en la península ibérica y sus perspectivas.
Ángeles Diez, Carlo Frabetti, Carlos Fernández Liria, Santiago Alba y Pascual Serrano no son académicos que opinan desde una torre de cristal, sino personas que con una sólida obra intelectual practican un compromiso activo con las causas populares en todo el mundo, de ahí el valor de sus apreciaciones, avaladas además por su presencia en el lugar de los hechos.

Una grave crisis de lergitimidad

Ángeles Diez
El sistema político español acumula desde hace años una grave crisis de legitimidad. El punto de partida de esta crisis está en el proceso de Transición que, en vez de enlazar con la democracia “asesinada” con la guerra civil, da continuidad a una parte importante del franquismo. En el momento de la Transición la izquierda social (movimientos de barrios, bases sindicales, bases de los partidos de izquierda, cristianos de base, movimientos nacionalistas…) cede, hace concesiones, se repliega o se va a sus casas. Todo ello para evitar una nueva confrontación civil. Al cabo de los años la “democracia española” no evoluciona hacia un sistema de mayor participación, de profundización de los derechos políticos y sociales, ni consigue una separación real de poderes ni disuelve la estructura de poder franquista -sólo lo consigue en parte en el ejército, pero no así en la judicatura, ni en la jefatura del Estado,ni en la iglesia-. El aparato franquista y las bases sociales franquistas continuan teniendo un gran poder e influencia política.
La alternancia en el poder del PSOE y el PP ha cerrado el espectro político bloqueando la posibilidad de una democracia real -o por lo menos sin las servidumbres al franquismo-. El PSOE ha tenido la tarea de desmantelar el sistema productivo a instancias de los requerimientos europeos (reconversión industrial en los 80s, desmantelamiento de los sectores públicos…). Cuando la crisis económica se expande se ha agitado el fantasma del franquismo y el PP ha tomado el relevo para avisarnos de que “todo puede ser peor”, es decir, que puede haber menos modales y más represión.
Esta situación se ha prolongado hasta ahora con un punto de inflexión: la crisis económica se ha agudizado y la mayor parte de la población joven y adulta no hemos vivido el franquismo ni sufrimos la transición. Se ha llegado pues a un punto de saturación.
El domingo había un cartel en la plaza que decía “yo voté por Sol”. Las  venticinco mil personas que desafiaron la legalidad el sábado en la Puerta del Sol, las miles de personas que pacíficamente se resistieron ayer en la Plaza de Cataluña han introducido una variable independiente en la vida política:  hay una parte cada vez más numerosa de la población que ha perdido el miedo y que quiere un cambio real.

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